La niñez debería ser una etapa de alegría para cada niño. Sin embargo, cuando esta experiencia se ve empañada, la personalidad del niño puede sufrir una fractura. A menudo se dice que todos los padres anhelan tener hijos excepcionales, aquellos que sepan comportarse y crezcan para convertirse en adultos responsables y exitosos. Lo que a veces se pasa por alto es que todos los niños también anhelan tener padres excepcionales: aquellos que los comprendan y los traten con respeto.

