Si tu madre está viva, bendícela con amor porque ella es la raíz más honda de tu existencia y el manantial más alto de tu alma. Su presencia en tu vida es un regalo invaluable, un vínculo sagrado que trasciende el tiempo y el espacio. A través de sus cuidados y enseñanzas, te ha guiado desde tus primeros pasos y ha sido testigo de tu crecimiento, tus alegrías y tus desafíos. Cada gesto de amor que le dedicas es un tributo a la inmensidad de su amor maternal.
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BENDICE A OTROS Y TU VIDA SERÁ BENDECIDA
Cuenta la leyenda que una vez un hombre rico le entregó una canasta con basura a un hombre pobre, el hombre pobre sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó, la llenó de flores y se la dio de regreso, el hombre rico se asombró y le preguntó: ¿Por qué me ha dado flores, si yo le di basura? El hombre pobre le dijo: Porque cada uno da lo que tiene en el corazón.


