Biológicamente, todos los conflictos relacionados con la boca evidencian situaciones de desvalorización en torno a la expresividad o la palabra. También situaciones en las que no nos sentimos escuchados ni atendidos. Precisamente, cuando se dan estos condicionantes y reprimimos nuestra rabia y nuestra agresividad es cuando nuestra biología nos avisa del conflicto inconsciente expresando diversas dolencias, síntomas o malestares en nuestra boca. Así pues, las palabras no dichas y los secretos generan problemas de salud.

