Hay padres que no permiten que los hijos partan. Los hijos necesitan sentirse seres individuales, independientes, con diferentes opiniones y creencias. Así es como construyen su propia identidad y se encaminan hacia la vida adulta. El problema viene cuando los padres no permiten que este desarrollo natural se produzca. Es entonces, cuando atan a sus hijos, queriendo que no se separen de su lado convirtiéndolo en un «hijo ancla».

