Hay hombres poderosos, hombres de acción sin posesión, que están a la escucha, que comprenden, que reflexionan, hombres cuya presencia te tranquiliza, te sorprende, te encanta; hombres amorosos pero firmes, hombres con alma vieja y corazón de niño, hombres dulces, hombres sabios que se respetan y respetan, que se valoran por su esencia más que por la banalidad de su presencia.

