Al yuxtaponer la engañosa perspectiva científica moderna del corazón como mera bomba de sangre, con la versión histórica del corazón como símbolo del amor y centro de sabiduría innata y carácter humano, es fácil darse cuenta que clichés como “te amo con todo mi corazón” o “mi corazón reboza de alegría” son sabias referencias poéticas de verdades ancestrales que el paradigma cuántico de la energía está desvelando y ya ha comprobado biológica y científicamente. A grado tal que la relevancia del corazón como el órgano más importante del cuerpo está siendo reivindicado incluso por sobre el cerebro humano.

