Papá, siempre creí que yo no tenía nada que sanar contigo, que mamá era la que había sido una bruja cruel que a punta de gritos e insultos había roto en mil pedazos mi corazón, y que tú eras ese caballero de la armadura perfecta, divertido y genial.
Papá, siempre creí que yo no tenía nada que sanar contigo, que mamá era la que había sido una bruja cruel que a punta de gritos e insultos había roto en mil pedazos mi corazón, y que tú eras ese caballero de la armadura perfecta, divertido y genial.